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CONCIERTO DE GALA CELEBRADO EN LA BASÍLICA LA MILAGROSA
EL 16 DE OCTUBRE DE 2019

El Coro Gymnasium de Muttenz (Suiza) y el Coro de Jóvenes de Madrid, ambos dirigidos por Juan Pablo de Juan, nos ofrecieron una actuación conjunta el día 16 de octubre de 2019, en nuestra Basílica, interpretando "Cinco días que cambiaron el mundo" de Bob Chilcott y la "Misa - Tango" de Palmeri. Puede ver algunas de las interpretaciones en los enlaces siguientes:

https://youtu.be/b9SESVTRmjw - https://youtu.be/aZOEl-y7S6E - https://youtu.be/eX4HHdNCwgI - https://youtu.be/dQT9AsusBpU - https://youtu.be/xQhwBo4GnHQ - https://youtu.be/iSO2Q-uYCKc - https://youtu.be/q6bGjA_TSGQ

EUCARISTÍA DE ACCIÓN DE GRACIAS EN EL 25 ANIVERSARIO DE LA MUERTE DEL P. JOSÉ MARÍA ALCÁCER CM, GRAN COMPOSITOR DE MÚSICA RELIGIOSA Y ORGANISTA DE LA BASÍLICA LA MILAGROSA DURANTE MÁS DE 50 AÑOS.


El martes 10 de septiembre hemos celebrado un merecido homenaje al P. Alcácer con una Eucaristía cantada por el Grupo Alborada, que interpretó con voz e instrumentos distintas piezas del P. Alcácer  (Kyrie, Santo,  Salve popular)  y de grandes maestros de la música clásica. Un buen grupo de Misioneros Paúles, Hijas de la Caridad y feligreses de La Milagrosa se reunieron en torno a la mesa de la Eucaristía  para dar gracias a Dios por la persona y la obra del P. Alcácer.

En el momento de la acción de gracias un representante de los niños que formaron la escolanía de la Basílica, preparada y dirigida desde el órgano por el P. Alcácer, Manolo Martín, nos dirigió unas palabras sobre sus recuerdos de hace 50 años cuando estaba en la Escolanía con Sor Consuelo y el P. Alcácer.

La Eucaristía concluyó con el canto de la Salve del P. Alcácer entre el grupo Alborada y el pueblo y con el Aleluya de Haendel.  Os dejo estas palabras de la homilía:

Cantad a Dios, dando gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados” (Col. 3, 16)
Queridos Padres, Hermanas y feligreses, que habéis conocido o no al P. Alcácer pero que seguís alabando al Señor o cantando a la Virgen con la música del P. Alcácer.

Tuve el regalo de conocer al P. Alcácer en esta casa y en el órgano en esta Basílica en los últimos años de su vida. Hombre enjuto, de pocas palabras, siempre con su sotana y a menudo con el rosario, fiel a sus compromisos en comunidad en la capellanía, en el confesionario, al órgano, hasta los 95 años, cuando muere con las botas puestas… Muchos de los que le hemos conocido tenemos la idea del Padre Alcácer como hombre bueno, sacerdote ejemplar, un paúl fiel y un virtuoso de la música…

A la luz del evangelio de hoy podemos decir que el P. Alcácer fue elegido, llamado y enviado por el Señor para ser discípulo misionero. Y el Señor que le llamó le capacitó para continuar su misión evangelizadora desde la música. Dificilmente podemos imaginarnos al P. Alcácer dando misiones o como gran predicador. Era, decía él en el homenaje que se le hizo en esta Basílica en 1990, “parco en palabras” por lo que su gratitud al Nuncio del Papa en España cuando le impuso la Medalla Pro Ecclesia et Pontifice” lo hizo interpretando una obra al órgano.

El P. Alcácer como discípulo misionero vivió para el Señor. Lo puso todo al servicio del Señor: su persona, su ministerio sacerdotal vivido con gozo, sus clases de solfeo, armonía y piano, sus estudios en los conservatorios de Valencia, Madrid, San Sebastián y Roma, su licenciatura en Canto Gregoriano. Toda su inspiración y formación musical, casi exclusivamente religiosa, fue para el Señor. Los fieles que le han tenido como confesor o director espiritual, los padres que le tuvieron como profesor o director del coro del estudiantado en Cuenca o Salamanca, como cohermano en la Comunidad y organista en esta Basílica, creo que podemos decir: el P. Alcácer vivió para el Señor.

Y su vida para el Señor fue a través de la música, que mamó en su familia valenciana, que cuido desde niño formándose y practicando en el Seminario de Valencia y después en el Seminario de la Congregación de la Misión. Siempre formándose, creando nuevas composiciones, dirigiendo coros, especialmente de los Seminarios de las Hijas de la Caridad y de los Misioneros Paules, animando con el órgano la liturgia de la Basílica....

Podíamos decir que el lema de su vida fue: “Para ti es mi música Señor” como canta el salmista.
Y a él se le podrían aplicar las palabras que nos ha dirigido San Pablo: “Cantad a Dios, dando gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados”

Y todo lo que de palabra y obra realicéis, sea todo en nombre de Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de Él”

Pueden verse algunas de las interpretaciones durante el acto en los siguientes enlaces:
https://youtu.be/2s35l0K75YU - https://youtu.be/2MfE2TLL9J8 - https://youtu.be/zXx1vLCjA9E - https://youtu.be/CyPJJMuSKAQ

 

CRONICA DE LA PEREGRINACIÓN A TIERRA SANTA 2019
PARROQUIA LA MILAGROSA DE MADRID

Este verano entre los días 21 y 28 de agosto un grupo de peregrinos de la Parroquia La Milagrosa de Madrid y de otros lugares, 37 más nuestro guía, hemos tenido la gracia de visitar los lugares más significativos de Tierra Santa y conocer de cerca la tierra en la que habitó Jesús, María y sus contemporáneos, y que son claves para entender el Evangelio. El grupo ha sido variado y rico por procedencias (Madrid, Barcelona, Sevilla, Cádiz, Ciudad Real, Badajoz) y también por edades y carismas, pues hemos tenido músicos, fotógrafos, animadores con gran sentido del humor,… En el viaje de ida y en algún momento nos ha acompañado Amparo, que se ha quedado un tiempo como voluntaria en el Hospital de las Hijas de la Caridad de Nazaret.

Nos ha acompañado y animado como guía el P. Emérito Merino, al que estamos muy agradecidos,  y como chofer Islam, palestino de Belén, que nos ha cuidado en los viajes con profesionalidad y servicialidad. Su autobús llevaba como lema “Piece of peace”, y la verdad que con tanto calor era para nosotros un pedacito de paz y bienestar.  Dentro de cada jornada, había unos espacios para la escucha de la Palabra de Dios en cada lugar santo, para la oración encarnada en cada lugar y para la celebración de la Eucaristía, en un lugar significativo  ese día.

Iniciamos nuestro peregrinar el día 21 de agosto en Barajas, desde donde partió nuestro vuelo rumbo a Tel Aviv, en un avión grande, nuevo y cómodo, que se agradece. Un autobús nos acercó desde nuestro barrio al aeropuerto.

Llegados a Tel Aviv en un vuelo agradable, desde el Aeropuerto de Ben Gurion tomamos el autobús hasta la ciudad de Nazaret, por carreteras y autovías modernas pero con mucho tráfico.  Al llegar a Nazaret a media tarde, lo primero fue visitar la Basílica de la Anunciación, orar ante la cueva donde estaba la casa de María y donde ella recibe el anuncio de la Encarnación del Hijo de Dios entre nosotros. Aquí el Verbo se  hizo carne.

Después de esa primera visita emocionante nos acercamos al hotel, nuevo y cómodo, en la zona judía de Nazaret. Se nos distribuyen las habitaciones, ducha, cena y enseguida nos retiramos a descansar pues habíamos madrugado mucho ese día. Había que reponer fuerzas, pues faltaba mucho camino por hacer.


El día 22 de agosto, comenzamos la jornada en Nazaret. Después del desayuno y de rezar el Angelus en el autobús el P. Emérito nos explica el entorno de la Basílica y las cuevas antiguas del poblado de Nazaret y nos acercamos a celebrar la Eucaristía en la Iglesia de la Sagrada Familia, donde se recuerda el lugar donde vivió la Sagrada Familia. Nos acordamos aquí especialmente de las familias y damos gracias por las nuestras. También visitamos el zoco y la Sinagoga de Nazaret, donde Jesús leyó la Palabra de Dios y se la explicó a sus paisanos, sin mucho éxito, pues quisieron tirarle por un precipicio del pueblo.  Después de la lectura bíblica y la explicación del P. Emérito, Juanjo recordó que aquí Jesús comentó las palabras del profeta Isaías. “Evangelizare pauperibuus misit me”, que son el lema de la Congregación de la Misión.

A continuación llegamos a la cercana aldea de Cana de Galilea, donde Jesús realizó el primer signo, y en el Santuario donde se recuerdan las “Bodas de Cana” los matrimonios del grupo renovaron las promesas del matrimonio y se bendijeron nuevamente sus anillos. Visitamos también los restos arqueológicos encontrados debajo de la Iglesia. Algunos probaron el vino de Cana y  compraron algunas botellitas de recuerdo. Regresamos a Nazaret para el almuerzo, que solía ser a las 12:30,  como es lo habitual en estas tierras, en la Casa Nova de los Padres Franciscanos.

Despues de la comida tomamos el autobús para acercarnos a Haifa, la ciudad del trabajo y del gran puerto israelí, y también la ciudad donde se encuentra el Monte Carmelo. El P. Emérito nos da una conferencia a la hora de la siesta sobre la contemplación y todos hacemos ejercicio de contemplación profunda. Llegados a la ciudad subimos con el autobús al Monte Carmelo, donde tienen su origen los Carmelitas y el escapulario del Carmen. Pasamos a la Iglesia y el P. Emérito nos explicó la historia del lugar, leimos pasajes bíblicos y cantamos a la Virgen, Aquí habitó en una cueva el profeta Elías  y aquí se retiran un grupo de eremitas que habían participado en las Cruzadas, dando lugar a la Orden Carmelitana. Contemplamos las preciosas vistas de la ciudad y del Mediterráneo desde el Carmelo.

Después nos acercamos a los jardines persas en la falda del monte Carmelo, donde se encuentra la tumba del fundador de la religión Bahai, nueva y minoritaria religión que toma elementos de distintas religiones anteriores. Las vistas desde la cumbre son preciosas como quedan plasmadas en nuestra sesión fotográfica.

Regresamos a Nazaret, algunos se bañan en la piscina del hotel y tras la cena volvemos a la Basílica de la Anunciación. Los jueves en la Basílica los cristianos de Nazaret tienen una vigilia de oración ante el Santísimo, a la que invitan a los peregrinos que esos días residen en Nazaret. Nos acercamos a orar con nuestros hermanos cristianos palestinos. Fue emocionante por el grupo significativo de peregrinos que participaron, por la diversidad de lenguas en la liturgia de adoración eucarística y los preciosos cantos al Santísimo, tanto en árabe como en latín. Al finalizar la oración el Santísimo pasó por toda la asamblea bendiciéndonos y bajamos a venerar también la gruta de la Anunciación.

 

El día 23 de agosto, viajamos para visitar el entorno del Lago de Galilea. Hacemos la oración y rezamos el Angelus mientras viajamos. Nuestro primer destino es el santuario del “Primado de Pedro” donde celebramos la Eucaristía junto al lago, en un ambiente de gran paz, contemplando el lago que tantas veces había surcado Jesús. Es nuestro primer contacto con el Mar de Galilea y nos refrescamos los pies en sus aguas. Visitamos la “Mensa Christi” donde se recuerda el almuerzo que Jesús resucitado prepara a sus apóstoles y donde pide a Pedro: “Apacienta mis ovejas”.

A continuación visitamos Cafarnaún, el pueblo de San Pedro y donde Jesús pasó tiempo, anunciando el Evangelio. Vimos las ruinas de la casa de Pedro, después centro de una comunidad cristiana, sobre la que ahora se ha edificado una iglesia moderna,  y la Sinagoga donde Jesús anunció el mensaje del Reino y su famoso “discurso del Pan de Vida”. El P. Emérito explicó el descubrimiento arqueológico de estas ruinas por parte de los Franciscanos y la importancia de este lugar en la vida de Jesús, pues fue el centro de su vida pública, hasta el punto que se le llama la “ciudad de Jesús”.

A continuación subimos al Monte de las Bienaventuranzas, lugar significativo en la predicación de Jesús. Visitamos la Iglesia edificada para hacer memoria del Sermón del Monte, y que plasma gráficamente las Bienaventuranzas. El P. Emérito nos invitó a escuchar de nuevo in situ las Bienaventuranzas y tras una explicación, nos invitó a un rato de oración. Después pudimos pasearnos y disfrutar de unas vistas espléndidas del lago de Galilea.

Desde allí partimos hacia el embarcadero de un “kibut” para tomar el barco en el que dimos un paseo por este gran Lago. Tras izar la bandera con el himno de España, leímos algún pasaje bíblico que tiene lugar en el lago y cantamos “pescador de hombres”, canto tan popular que fue compuesto en este ámbito. Fueron momentos de serenidad y contemplación recordando los viajes de Jesús por este lago, entre tormentas y momentos de paz. Al final del trayecto el canto de la Salve Rociera dio un tono muy español a este paseo en barco. En el restaurante, junto al kibut, algunos peregrinos pidieron el “pez de San Pedro”, sabroso aunque con muchas espinas.
Después de la comida en Nazaret nos desplazamos hasta el Monte Tabor. Después de larga espera por el gran número de peregrinos subimos en taxis hasta este monte santo. Allí Jesús vivió su Transfiguración, junto con sus discípulos más cercanos, para dejarlos entrever su gloria y prepararles para el Misterio de la Cruz. La iglesia franciscana que conmemora este momento de la vida del Señor tiene forma de tres chozas (Moisés, Elías y Jesús en la nave central). El P. Emérito nos puso en situación, nos leyó el pasaje evangélico y explicó el significado, invitándonos a hacer un rato de meditación personal. Nos impresionó la panorámica que se divisaba desde allí, sobre todo de la rica llanura del Esdralón. Tras el paso por la tienda de recuerdos, regresamos al hotel pronto, por los que quisieron pudieron darse un baño en la piscina antes de la cena.

Después de la cena una delegación del grupo formada por 21 personas que tenían relación con las Hijas de la Caridad, nos desplazamos hasta el Hospital Francés “San Vicente de Paúl”, de las Hijas de la Caridad. Nos acogió Sor Isaura, hermana valenciana, y después del encuentro con otras dos Hermanas de la Comunidad, una palestina y otra austriaca,  nos fue enseñando y explicando las instalaciones del hospital, en especial el área de maternidad. Fue emocionante ver a los niños recién nacidos de las tres religiones (judía, musulmana y cristiana) y la armonía entre trabajadores y enfermos de las tres religiones que conviven con naturalidad y sin ningún problema.

El  día 24 de agosto, sábado, prometía ser una jornada importante, porque ya nos trasladábamos hasta la ciudad de Jerusalén. Era el “sabat” judío y notamos algo raro en el funcionamiento de los ascensores, así como que la carretera estaba especialmente tranquila. Empezamos la jornada, desplazándonos hasta el Río Jordán, pero hicimos una parada en Jericó (ciudad más antigua del mundo), la ciudad de las palmeras, donde visitamos el monte de las tentaciones de Jesús, donde algunos se montaron en camello y otros aprovecharon para hacer compras. Después visitamos el sicomoro donde según la tradición se subió Zaqueo para ver al Señor, recordamos la escena del ciego de Jericó curado por Jesús y nos trasladamos a la  Parroquia que atienden los Franciscanos al servicio de los cristianos palestinos de la ciudad, donde celebramos la Eucaristía.

Nos dirigimos al Río Jordán, que defraudo a muchos, porque es poco caudaloso y sus aguas están bastante sucias. Tras la liturgia de la Palabra como preparación a la renovación del Bautismo, bajamos el río, donde el P. Juanjo nos fue echando el agua en la cabeza e invitando a renovar nuestro Bautismo. Foto de grupo y sesión fotográfica también con algunas jóvenes militares israelitas que custodian el lugar, pues el río hace de frontera con Jordania.

A continuación, bajamos hacia el Mar Muerto (que se encuentra a unos 400 metros bajo el nivel del mar) y donde pudimos disfrutar de un baño muy peculiar, al tener sus aguas una alta concentración de sales y ser muy cálidas. Es difícil hundirse, pero es peligroso por los desniveles y zonas de barro donde uno se hunde. Hay que tener cuidado de que no se meta una gota de agua en el ojo pues escuece mucho por la sal. Algunos lo sufrieron.

Después del baño con agua y con barro, comimos en el restaurante cercano, descansamos y  retomamos el camino hacia Jerusalén, pero pasando por la experiencia del desierto. Paramos un rato en mitad del desierto de Judea a una temperatura de unos 40 grados y disfrutamos la impresión de la dureza y la soledad física, pero la riqueza espiritual que siembre ha supuesto el desierto como lugar de encuentro con Dios. Llama la atención que en este ambiente puedan vivir los beduinos, y esos niños descalzos que nos ofrecían pulseras o telas.

La llegada a Jerusalén, fue muy emocionante, y pudimos cantar in situ: “Qué alegría cuando me dijeron vamos a la casa del Señor”, contemplando la ciudad vieja de Jerusalén. No olvidamos que entes hay que superar el muro que divide Israel de la Autonomía Palestina, que nosotros podemos cruzar con facilidad como turistas, pero que está prohibido para otros.

Nuestro primer destino fue en el Monte de los Olivos para una vista panorámica desde donde se contempla la ciudad vieja de Jerusalén, amurallada, con sus ocho puertas, con la explanada de las mezquitas, antiguo Templo de Jerusalén en primer plano. Aprovechamos a visitar el santuario del Pater Noster, lugar donde Jesús enseñó a orar a los discípulos. Tras la lectura y explicación del P. Emérito nos pasamos a contemplar el Padre Nuestro en cientos de lenguas, decorando los muros.

Tras situarnos en el hotel “The Olive Tree” y cenar, salimos a visitar la ciudad vieja con sus murallas, pasando por la Puerta de Damasco. Nuestro destino, como era el sabat judío, fue el Muro de las Lamentaciones, que estaba especialmente concurrido por la hora y el día. Nos metimos entre los judíos orantes, varones por un lugar con la quipá en la cabeza,  y mujeres en otro. Oramos ante el muro y visitamos la sinagoga que hay al lado. Se respira espiritualidad en este espacio que llenan judíos, sobre todo ortodoxos con curiosos sombreros, que oran con la Torá y con numerosas inclinaciones de cabeza.

El día 25 de agosto, domingo,  comenzó para un grupo de peregrinos de una forma muy especial en Jerusalén. Salimos pronto del hotel al Santo Sepulcro y pudimos orar un rato tranquilo ante el sepulcro vacío y en el Gólgota, escuchando de fondo los cantos de los cristianos coptos etíopes.

Tras el desayuno tomamos el autobús para dirigirnos a Ain Karem, el pueblo de Juan el Bautista y de sus padres. En Ain Karen, “Tierra de viñedos”, muy cercana a Jerusalén, no pudimos visitar el Santuario donde se venera el nacimiento de San Juan Bautista, en el cual se conservan muchas huellas españolas por la historia y en la decoración, pues está en obras. Por eso al llegar a Ain Karem ascendimos a la  Iglesia de la Visitación de María a su prima Isabel, meditando el Santo Rosario, y disfrutamos de la hermosura del lugar y de las vistas. Llegados al santuario el P. Emerito nos explicó su historia, leímos el texto bíblico de la Visitación y tuvimos rato libre para la sesión fotográfica, junto al pozo y junto a la imagen de María e Isabel embarazadas.

Acabada la visita partimos para Belén, cantando villancicos,  y tuvimos que cruzar la frontera que separa los territorios palestinos del resto de Israel. Llegados a Belén lo primero que hicimos fue visitar el Campo de los Pastores, recordando el anuncio del ángel a los pastores. Tras una parada en un comercio de artesanos cristianos, donde el cristiano palestino Daniel, nos agradeció a los peregrinos la visita pues hace posible que palestinos cristianos permanezca en los santos lugares,  continuamos hacia la Basílica de la  Natividad, la más antigua de Tierra Santa, que se encuentra en obras de restauración. El P. Emérito nos introduce en la importancia de la Basílica y después nos dirigimos a celebrar la Eucaristía en una de las grutas, donde San Jerónimo se retiró varios años y tradujo la Biblia al latín. Los cristianos de Belén salían de celebrar la Eucaristía en su parroquia con mucho gozo. En nuestra Eucaristía muchos villancicos y al final besamos al Niño Dios. Entre los villancicos cantamos uno del P. Alcácer, gran compositor paul, que dice: “Venid a Belén a ver al Mesías. Venid a Belén a ver nuestro bien”. Tras la Misa el P. Emérito nos explica la Parroquia de Santa Catalina, parroquia de los cristianos de Belén, que en Navidad solemos ver en televisión.

De la Misa a la mesa en la acogedora Casa nova de los Franciscanos, en un comedor con hermosas vistas de Belén y del colegio de los Padres Franciscanos. Tras la comida nos damos prisa para pasar a la cueva del Nacimiento, pues hay muchos peregrinos y largas colas para venerar la estrella que recuerda el lugar de la natividad del Señor y el pesebre que le acogió. Pasamos por la puerta baja y estrecha, pues hay que hacerse pequeños y humildes para acercarnos al Señor.

Después nos dirigimos a la Gruta de la Leche, santuario que recuerda  la tradición de que en ese lugar María paró a amamantar al niño, en su huida a Egipto. Comtemplamos la gruta y pasamos a hacer una oración a Jesús Sacramentado en un convento femenino al lado de esta gruta.

Nos despedimos de Belén y tomamos el bus para regresar a Jerusalén. Baño, cena y paseo nocturno por las murallas de Jerusalén y la calle comercial por excelencia con mucho lujo y grandes marcas. En medio de esta calle una imagen de la Virgen Milagrosa en lo alto de la fachada de una iglesia, donde vive una comunidad de Hijas de la Caridad atendiendo a niños con dificultades.

El día 26 de agosto nos adentramos de lleno en la ciudad de Jerusalén. El autobús nos acercó a la puerta de Herodes y comenzamos el Viacrucis por la Vía dolorosa, recordando los pasos de Jesús en su pasión por estas calles estrechas de Jerusalén. Fue muy significativo y emotivo para todos el ir rezando y cantando, mientras en las calles seguía la vida cotidiana, aunque a esas horas de la mañana todavía no había demasiado bullicio. Este Viacrucis finalizó en la Basílica del Santo Sepulcro en el Calvario o Gólgota  donde todos pasamos a venerar la roca donde estuvo clavada lo la cruz.

A continuación pasamos al Santo Sepulcro y veneramos la losa del sepulcro, tras un rato de espera. Pasamos a celebrar la Eucaristía en la capilla franciscana dentro de la Basílica del Santo Sepulcro. Es la Eucaristía de Pascua y todo nos habla de la Resurrección del Señor y el canto del Aleluya se hace solemne en este lugar.

La comida de esta jornada, se realizó en Casa Nova, casa de acogida para peregrinos que los Franciscanos mantienen en pleno centro de la ciudad vieja de Jerusalén, y muy cerca de la Basílica del Santo Sepulcro. Tras la comida y descanso en “casa nova” continuamos la visita a Jerusalén en el monte de los olivos.

Hicimos el recorrido que tiene lugar el Domingo de Ramos y que va desde el Monte de los Olivos hasta la entrada a la ciudad de Jerusalén. En dicho recorrido, visitamos el recinto denominado “Dominus flevit”, lugar donde Jesús lloró al contemplar Jerusalén. Al lado de su templo en forma de lágrima escuchamos el Evangelio que nos narra el llanto de Jesús ante Jerusalén y el anuncio de su destrucción. Desde aquí hay una preciosa vista de las murallas de Jerusalén y aprovechamos para hacernos fotos.

Posteriormente, llegamos hasta el recinto del Huerto de los Olivos, donde se conservan olivos milenarios del tiempo de Jesús y visitamos la Basílica de la Agonía o de Getsemaní, donde se conserva, junto al altar, la roca, donde Jesús ora en víspera de su pasión. Allí el P. Emérito nos hizo una explicación, nos leyó el texto bíblico y nos invitó a hacer un momento de oración. También nos entregó unos ramos de olivo de recuerdo.

Desde allí nos dirigimos al templo-cueva del sepulcro de la Virgen, donde la Iglesia ortodoxa celebra la dormición o tránsito de la Virgen. Veneramos el sepulcro y oramos a María. Antes habíamos visitado la gruta del prendimiento, unas cuevas donde Jesús vivía con sus discípulos cuando peregrinaba a Jerusalén, y donde es apresado. Tras la explicación del P. Emérito hacemos un momento oracional.

Desde allí nos dirigimos al Monte Sión, a la iglesia de San Pedro in Gallicantu,  lugar donde Jesús es entregado a los sumos sacerdotes para ser juzgado por el Sanedrín y donde Pedro negó tres veces a Jesús. Además, visitamos las mazmorras donde se supone que estuvo encarcelado Jesús esa noche, antes de ser entregado a Pilatos, y oramos con un salmo que bien podría expresar los sentimientos de Jesús en este momento.

Y después de un día tan intenso no retiramos al hotel para el descanso y la cena.

El 27 de agosto, martes, después del desayuno el autobús nos lleva al Monte Sion Cristiano, donde visitamos el Cenáculo, lugar tan significativo por la última Cena de Jesús con sus discípulos y Pentecostés. Hoy está en posesión de los judíos.  Tras la explicación del P. Emérito,  invocamos al Espíritu Santo, pues aquí el Espíritu desciende sobre los Apóstoles con María y es el nacimiento público de la Iglesia.

Debajo de la sala del Cenáculo los judíos tienen una sinagoga y lo que llaman la tumba del Rey David. Con nuestro “kipá” los varones pudimos pasar a venerar la tumba del gran rey de Israel y las mujeres entraron por otro lugar.

Al lado se encuentra la Iglesia de la Dormición de la Virgen, que administran los benedictinos alemanes. En la hermosa iglesia dedicada a la Virgen nuestro guía nos explica el lugar y el misterio de la Virgen que aquí se recuerda. En la cripta se encuentra una imagen de la Virgen yacente, y varios grupos oramos y cantamos  a la Virgen representada en su tránsito o glorificación.

Tras un rato de descanso en este lugar nos paseamos por la calle central de la antigua Jerusalén, donde se conservan restos del Cardo Máximo Romano y de la primitiva muralla de Jesusalen.  Nos paseamos por el barrio judío y el P. Emérito nos hace una explicación de las distintas fases en la construcción de Jerusalén, contemplando su gran sinagoga actual.

Nos paseamos por el centro de Jerusalén con sus calles estrechas y cubiertas y sus muchos comercios, hasta llegar a la casa de la custodia franciscana de Jerusalén y la Parroquia franciscana para los cristianos en Jerusalén. En la casa franciscana nos muestra una exposición sobre San Francisco con motivo del 800 aniversario de la llegada de San Francisco a esta tierra y nos regala unos documentos.

La comida tuvo lugar en un edificio muy emblemático “La Casa del Peregrino del Vaticano”. La tarde fue libre para las últimas compras y visitas. Algunos aprovecharon para ver la explanada de las mezquitas, otros el museo del holocausto, otros recorrieron los bazares, algunos descansaron un rato en el hotel para después dar un paseo,…Algunos a las 5 de la tarde acompañamos a los Franciscanos en una procesión con velas por los distintos rincones de la Basílica del Santo Sepulcro, cantando himnos en latín, recordando la pasión, muerte y resurrección del Señor.

A las 8 de la tarde quedamos para cenar y después tuvimos la reunión de evaluación del grupo. El P. Emérito nos pasa el examen correspondiente y nos invita a compartir momentos o espacios que especialmente nos han tocado. Todos expresamos con sencillez nuestras experiencias más significativas, y aprobamos el examen práctico con nota. Por ello nuestro guía nos entrega el certificado de la peregrinación y los peregrinos valoramos el buen hacer del P. Emérito y le agradecemos su acompañamiento en todo momento.

Y llega la última jornada de la peregrinación, el día 28 de agosto. Algunos nos despedimos de madrugada del Santo Sepulcro. Después de desayunar bajamos las maletas y salimos de la ciudad de Jerusalén hacia las 8,30 h. con destino a Tel Aviv. Desde el autobús vamos contemplando esta ciudad moderna y comercial, de grandes rascacielos, y con una hermosa playa. Nos acercamos a Jafa donde se conserva el pueblo antiguo, el puerto y un santuario de los Franciscanos. En Jafa se le revela a Pedro que está llamado también a evangelizar y bautizar a los gentiles.

 Después de visitar el pueblo antiguo de Jafa y el parque con hermosas vistas a Tel Aviv y su playa, nos acercamos al santuario de San Pedro celebrar la Eucaristía en una capilla. Después el P. Emérito nos explica el santuario y el significado de la experiencia que aquí tuvo San Pedro.

Antes de salir para el aeropuerto tenemos otro rato para visitar el puerto de Jafa y las preciosas vistas al Mar Mediterráneo. A las 12 nos acercamos al Aeropuerto Ben Gurion y tras pasar con paciencia los distintos controles, descansamos en la plaza central, recuperamos fuerzas y nos disponemos a tomar el avión, que nos traslada sin novedad, aunque con alguna turbulencia,  a Madrid-Barajas. El autobús nos acerca a la parroquia y nos despedimos, contentos por la experiencia vivida juntos.
Gracias a todos los participantes por vuestra colaboración para que la peregrinación se haya desarrollado en un buen ambiente, cargado de familiaridad y espiritualidad. Que nos ayude esta experiencia de peregrinos en Tierra Santa a vivir la peregrinación de la fe en nuestra Galilea, en nuestras tareas de cada día.
                                                                                                    Juan José González, C.M.


                 

 

HOMENAJE AL P. JOSÉ Mª ALCÁCER, C.M.

El 10 de septiembre celebramos el 25 aniversario de la muerte del P. José Mª Alcácer, C.M.,gran compositor de música religiosa y organista de la Basílica La Milagrosa durante 50 años.

Os dejamos este vídeo del homenaje que se hizo en la Basílica La Milagrosa el 27 de abril de 1990, con ocasión de la presentación de su obra "Cantoral Litúrgico de la Familia Vicenciana".

Ver el vídeo en el siguiente enlace: https://youtu.be/8aQOsuZi5Ek
Segunda parte (imposición de la "Cruz Pro Ecclesia et Pontifice"): https://youtu.be/WEAUqU8Fxyk

Os adjuntamos también este artículo del P. Muneta con ocasión de la muerte del P. Alcácer el 10 de septiembre de 1994.

 

 

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